Serie: De cómo fue la llegada del papa Francisco a Colombia en medio de la multitud

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Por Beto Rosero | @betorosebust

Caótica y fugaz. El papa llegaba a Colombia al finalizar la tarde. A las 2:00 p.m. me acerqué a la calle 26 de Bogotá, que era la avenida por donde pasaría Francisco. Al llegar ya había varias personas. Durante la espera pasó de todo. Una banda de jazz tocaba en la calle tratando de ambientar el momento. Había policías, cruz roja y vendedores por todas partes. Se podía comprar camisas, velas, globos, pulseras y banderas de Francisco o del Vaticano. Incluso, había personas vendiendo sillas para la espera y para que los bajitos pudieran ver mejor al sumo pontífice. Se vendía de todo y con originalidad. Recuerdo varias frases de vendedores como “agua fría y purificada por su santidad” o “compremos silla que esto va para largo”, pero especialmente me gustó una muy particular que decía “la moneda del papa que le dura toda la vida más seis meses”.

A medida que pasaban las horas la gente comenzaba a especular. Algunos escuchaban la radio desde sus celulares y decían “ya aterrizó… ya aterrizó”. Los padres y las madres cargaban a sus hijos en los hombros. Todo el mundo estaba a la espera. La gente de los edificios cercanos salió a los balcones. Algunos trabajadores estaban en los techos de las fábricas esperando el momento. Cuando por fin se comenzaron a escuchar los helicópteros que venían con el papa, y los gritos de la multitud empezaban a escucharse en toda la 26, Francisco pasó en su papamóvil alegre y saludando. Fue cuestión de segundos verlo pasar mientras la multitud se llevaba encima las vallas de seguridad, pero no importó, habían esperado horas para ver al papa por unos segundos. En esos mismos segundos en que mucha gente lloraba, enloquecía o sentía paz por ver de cerca al máximo representante de la iglesia católica, yo me daba cuenta del poder que tenía Francisco para haber reunido a miles de personas en una calle.

En este breve fotorreportaje trato de retratar los minutos previos, durante y después del paso del papa por la calle 26 de Bogotá. Son fotografías que espero los hagan sentir en medio de la multitud, como uno más. Imágenes lejanas, tal cual como lo vimos la mayoría de las personas en Colombia que no lo vieron por televisión. Tan cerca y a la vez tan lejos. Una visita fugaz que le dejó a todo un país la esperanza de creer en un futuro mejor.

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Sobre Beto Rosero
Comunicador. Co-fundador y Co-editor de Revista Sentidos.

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