Todos contra Le Pen

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

 

*Foto: Reuters

Por: Jean-Pierre Mandonnet.

 

Francia votó y los resultados de los sondeos no fueron ajenos al comportamiento de los electores durante la jornada del domingo. Emmanuel Macron, como bien lo había anticipado IPSOS France, se impuso en solitario con un porcentaje de 23.9% de los votos y encarará dentro de quince días la segunda vuelta junto con la eurodiputada y líder del Front National Marine Le Pen, que obtuvo el 21.43%, poco más de dos puntos por debajo de Macron.

 

François Fillon y Jean-Luc Mélenchon ratificaron el ‘tête à tête’ que los llevó hacia un estrecho pulso por completar el tercer lugar del pódium por detrás de los dos candidatos ‘outsiders’ que se llevaron el premio mayor. Fillon terminó la jornada con un 20% (0,5 puntos por encima del último sondeo previo a la jornada), mientras que Mélenchon logró su cometido y pudo dejar en claro que sus intenciones pueden extenderse hasta 2022 al haber cerrado con un 19.62%, más de un punto por encima de su resultado final en las encuestas.

 

Muy lejos quedó relegado el candidato por el Partido Socialista Benoît Hamon al haber obtenido poco menos del 7% de los votos en una contienda que por encima de todo, se caracterizó por la muerte política de los dos partidos tradicionales. Poco a poco se va evaporando el legado de Charles De Gaulle (republicano) y François Mitterrand (PS) quienes en 1962 y 1965 llegaron a ocupar respectivamente el sillón del Eliseo, constituyéndose así en primer lugar en los dos primeros mandatos dentro de la Quinta República y creando una secuencia que persistiría por casi cuatro décadas hasta que en 2002 un intruso como Jean-Marie Le Pen logró colarse a la segunda vuelta por delante del socialista Lionel Jospin por poco menos de siete centésimas.

 

Tanto el Partido Socialista como Los Republicanos, que buscaban completar quince años de hegemonía electoral quedaron marcados dentro de su derrota por varias razones, algunas de ellas de peso.

 

Nicolas Sarkozy y François Hollande dejaron una deuda de credibilidad correspondiente a sus respectivas contribuciones hacia el posicionamiento del establecimiento desde su peor cara. La venta de armas a Libia durante el mandato de Sarkozy junto a la integración de Francia a la coalición internacional edificada por occidente y la herencia de Hollande, que deja un país con más de tres millones de desempleados (la tasa se mantiene en 20% desde 2012), 230 muertos producto de los atentados terroristas, el cuestionamiento del rol de la comunidad musulmana dentro de la sociedad francesa y la ley del trabajo o Loi du travail que terminó por suprimir el pago de horas extras fuera de las 35 horas semanales reglamentarias, así como le dio una mano a las empresas que deseen realizar despidos masivos siempre y cuando justifiquen riesgo de crisis o bancarrota.

 

El domingo 7 de mayo Francia será testigo por tanto de una segunda vuelta inédita, en la que por primera vez un partido centrista ocupará un lugar en los escrutinios mientras que el FN vuelve a la contienda luego de 15 años.

 

Emmanuel Macron acoge ante todo el libre comercio, el europeísmo, la inclusión, la diversidad, las garantías laborales y la intención de reorientar a Francia hacia la cabeza de la élite económica global.

 

Marine Le Pen por el contrario ha reiterado la fidelidad a su campaña y a sus electores, reforzando su modelo nacionalista económico, su mensaje anti-globalización, anti-migratorio, anti-religioso y proteccionista.

 

Una eventual coalición entre la centro-derecha y el Partido Socialista pondría fin a las esperanzas de Le Pen, más aún luego de que la agencia IPSOS France diera como eventual ganador a Macron con una ventaja de 68% contra 32% dado el caso de que la hipotética coalición se reflejase en las urnas.

 

Macron se felicita por la victoria e invita a creer en él

Emmanuel Macron se manifestó desde París, en agradecimiento tanto con sus electores como con los candidatos que le reiteraron su apoyo para la segunda vuelta, señalando si bien, que ofrece garantías para que su voto no se resuma a una estrategia para evitar la llegada del Front National al poder. Macron es consciente de que el apoyo de la base de su oposición será fundamental para vencer a Le Pen el próximo 7 de mayo, pero desde el pasado 10 de diciembre en su primer gran meeting en Paris-Bercy, se autodefinió como el ‘candidato del trabajo’. Su voluntad de afianzarse en la cabeza de Europa trabajando de manera conjunta con Alemania y de además, buscar ocupar la plaza que deja Reino Unido como segunda gran economía europea, le permiten adjudicarse el derecho a pedirle a sus electores dejar de lado el voto útil y creer verdaderamente en sus propuestas:

 

“Quisiera esta noche saludar desde aquí a los candidatos presentes en la primera vuelta. Sé de la decepción de aquellos y aquellas que los apoyan. Les doy las gracias a Benoît Hamon y a François Fillon por haber llamado a votar a mi favor para la segunda vuelta. A todos aquellos que me han venido acompañando desde abril de 2016, creyendo y haciendo vivir a ‘En Marche’!. En un año le hemos podido cambiar la cara a la política francesa. El sentimiento profundo, orgánico y milenario que siempre ha llevado nuestro pueblo, el compromiso con la patria, la energía por el interés colectivo más allá de las divisiones, han ganado esta noche.”

 

También atacó de manera indirecta a Le Pen y animó al electorado a creer en él más allá de una opción anti-Le Pen.

 

“El objetivo a partir de esta noche no es el de salir a votar contra quien ha decidido romper con el sistema que ha sido incapaz de responder a los problemas de nuestro país desde hace más de 30 años. Nuestro desafío es el de abrir una nueva página de nuestra vida política y actuar, para que cada uno, con justicia y eficacia, pueda encontrar su sitio en Francia y en Europa”.

 

Le Pen celebra y refuerza su tesis

Marine Le Pen, reiterando su papel antagónico y antisistema, reunió a sus electores en su cuartel de Héiny-Beaumont, al norte del país en la región de Calais. Héiny-Beaumont, cuyo alcalde pertenece al FN y donde Le Pen es considerada una cuasi-diosa, forma parte de un norte desindustrializado que pretende recuperar los bríos de antaño con la salida de Francia de la economía global por medio de la elección de Madame Marine. El Front National mediante su campaña de ‘humanización’ ha optado por apropiarse del discurso de una clase trabajadora verdaderamente necesitada y que ha visto cómo sus industrias se convierten en bodegas ante el éxodo masivo de empresas y multinacionales que buscan mano de obra mucho más barata en países de Asia y Latinoamérica, mientras que el voto de Macron se ubicó tanto en las principales capitales como en el centro del país.

 

Le Pen ya demostró a través de los sondeos que la intención de voto de más del 80% de sus electores es inamovible con respecto al 30% de los de Macron y ha logrado solidificar una campaña en la que las emociones han desplazado a los argumentos y a las ideas, por lo que su discurso no albergó un contenido distinto al de un mero agradecimiento a quienes le dieron la posibilidad de permanecer en contienda. En su alocución reforzó su posición anti-sistema e hizo un resumen de algunas de las promesas de campaña que le dieron la vuelta al mundo:

 

“Ustedes me han llevado a la segunda vuelta de la elección presidencial. Lo asumo con honor, humildad y reconocimiento. La primera etapa que debe conducir a los franceses al Eliseo es franca. Hay que reposar sobre mí la responsabilidad de defender nuestro país, su cultura, su prosperidad y su independencia. Es un acto de orgullo francés aquél de un pueblo que mira hacia arriba, sobre sus valores y su confianza en el futuro”.

 

El sistema ha buscado por todos los medios ahogar el gran debate político que debió haber tenido lugar en esta elección. Este gran debate tendrá lugar ahora. Los franceses deben aprovechar esta oportunidad única. La ‘mundialización’ salvaje pone en peligro nuestra civilización. Hemos sido nosotros quienes hemos continuado sobre el camino de una desregulación total, de las deslocalizaciones, de una inmigración en masa, de la libre circulación de terroristas y del reino del ‘rey dinero’. Ustedes escogieron la Francia de las fronteras que protegen nuestras fronteras, nuestra identidad. Es la escogencia de la alternativa, pero de la verdadera. No es heredando de François Hollande que esta alternativa tan esperada vendrá. Es el momento de liberar a todo el pueblo, de liberar al pueblo francés de las élites arrogantes que quieren dictar su conducta.”

 

Fillon admite la derrota y votará por Macron

François Fillon perdió más de 8 puntos porcentuales entre febrero y marzo, luego de que la revista satírica Le Canard Enchainé, que completa un centenario de circulación y ha sabido incomodar presidentes desde De Gaulle hasta Hollande, reveló los resultados de una investigación que determina el pago de 500.000 euros a su esposa con dinero público entre 1998 y 2002 cuando era parlamentario. Los Republicanos no tomaron una decisión a tiempo, Fillon negó las acusaciones y acusó al sistema judicial de conspirar en favor del presidente Hollande, a lo que el mandatario entendió como una “insulto” hacia la independencia del poder judicial. Muchos de los electores de Fillon optaron por Macron, cuyo partido En Marche reúne tanto “lo mejor de la izquierda como de la derecha” según sus propias palabras ya que maneja una política económica neoliberal, un discurso pro-europeo y un deseo de mejorar las condiciones laborales y sociales de los trabajadores. Fillon era indiscutible para la segunda vuelta en diciembre y enero y su ventaja se esfumó a raíz de una investigación que aún no ha dado en ningún puerto.

 

El candidato por LR se pronunció sobre la ascensión de Macron y Le Pen este domingo por la noche y no dudó en manifestar su apoyo para el candidato centrista:

 

“La abstención no está dentro de mis genes, sobre todo si un partido extremista se acerca al poder. El FN es conocido por su violencia e intolerancia. El extremismo no puede aportarle algo diferente a males y divisiones al país. Por lo tanto, no existe ninguna otra opción a votar contra la extrema derecha. Yo votaré por Emmanuel Macron.”

 

Asimismo hizo autocrítica, reconoció la debacle de su campaña y señaló que en un futuro la gente conocerá “la verdad de esta elección”.

 

“La verdad de esta elección será escrita en un futuro, esta derrota es sólo mía y sólo yo mismo la puedo cargar. Dirijo a todos los que han votado por mí y me apoyan, un mensaje de amistad y reconocimiento. A la ocasión de las elecciones legislativas, ustedes tendrán la posibilidad de hacer escuchar la voz de la derecha y del centro. Permanezcan unidos y determinados, su voz contará. Francia los necesita.”

 

Hamon también se une a la coalición

Benoît Hamon, el gran sacrificado por el partido socialista y que obtuvo un penoso quinto lugar con apenas 6.35%, fue el primero en hacer el llamado para votar por Macron. Con resignación y presto a anunciar un desastre que se venía anunciando “desde hace meses”, el candidato por el oficialismo se dirigió al público que lo acompañó durante una campaña relativamente tranquila y sin escándalos:

 

“Estoy orgulloso de haber liderado una campaña ‘fundadora’ que ha sabido regresarle su lugar a la magnífica juventud de este país, a los intelectuales y a las nuevas ideas. Esta noche ha sido dolorosa, pero la de mañana será fecunda. Yo no os lo prometo, os lo pido. Pero ante todo, debemos estar a la altura de este momento. Yo llamo a batir de la manera más fuerte posible al Front National, a batir a la extrema derecha y a votar por Emmanuel Macron. Más allá de pertenecer o no a la izquierda y de no tener la vocación de representarnos el día de mañana. Yo hago distinción entre un adversario político y una enemiga de la República”.

 

Mélenchon se resigna y no cede

Jean-Luc Mélenchon, candidato por ‘La France Insoumise’, emitió un discurso envalentonado luego de su cuarta posición a escasas centésimas de Fillon (19.94% contra 19.62%) además de haber logrado la victoria en los departamentos de ultramar, prefirió no tomar partido y reiteró su apoyo y confianza a los 450.000 ciudadanos que firmaron e hicieron posible su candidatura:

 

“Debemos estar orgullosos de todo lo que hemos podido construir y realizar. Somos una fuerza consciente y entusiasta, por lo que os llamo a permanecer unidos, a permanecer en movimiento y a ser un movimiento”.

 

Asimismo se refirió con visible decepción al resultado de esta noche:

 

“El resultado anunciado desde el inicio de la noche no es otro que el que nosotros esperábamos. En toda hipótesis, eso no quiere decir que el hecho de que haya sido anunciado sea bueno. En efecto, el ministerio del interior ha reservado su declaración hasta esta medianoche. Por supuesto que los mediócratas y los oligarcas están de júbilo. Nada es más bello para ellos que una segunda vuelta entre dos candidatos que buscan prolongar las instituciones actuales, que no expresan ningún grado de conciencia ecológica y que ambos tienen una vez más la intención de apropiarse de los logros sociales más elementales del país.”

 

Un llamado a la unidad

Luego de analizar los discursos de ganadores y perdedores, posición por posición, queda claro que hoy día más que nada vale un llamado a una coalición similar a la presentada en 2002, cuando para la segunda vuelta, socialistas y republicanos se decidieron a apoyar a Jacques Chirac frente a Jean-Marie Le Pen, lo que le permitió al entonces presidente reelegirse por un margen de 82% contra 17%. La última encuesta de IPSOS da como ganador a Macron con más del 60% de los votos, pero será clave la determinación del partido republicano en su totalidad a la hora de apoyar al centrista.

 

Si bien por fuera de Fillon aún no se ha pronunciado el ex presidente Nicolas Sarkozy, sí han hecho lo propio en favor de Macron tanto el alcalde de Bordeaux Alain Juppé y el ex primer ministro de Jacques Chirac, Jean-Pierre Raffarin.

 

Así como desde el Eliseo se espera la pronunciación del presidente Hollande, que aún no se ha manifestado directamente sobre los resultados, sí lo hizo por su parte el primer ministro Bernard Cazeneuve.

 

Veremos si la neutralidad de Mélenchon se mantiene durante los próximos 15 días o los hechos lo obligan a actuar de manera pragmática.

 

Básicamente el peligro latente se llama Marine Le Pen.

Una salida de la Unión Europea es lo peor que le podría ocurrir tanto a Francia en materia económica y política como al continente sin dos de sus pesos pesados (Brexit mediante) en la cabeza. Su afán por prolongar su inmunidad política, su ataque hacia las comunidades marginales, su ignorancia acerca de los problemas de segregación que esa ‘inmigración en masa’ de la que tanto habla, generada a raíz de la colonización territorial de Francia en África y Medio Oriente ha generado en los suburbios de París, Niza, Marsella. Lyon y Toulouse, su errónea concepción de la democracia y la respuesta bélica que llegaron a representar los nacionalismos en Europa hasta la primera mitad del Siglo XX nos llevan a determinar un enemigo común, sin que esto represente la adopción de una posición política ni la traducción de un mensaje opositor por medio de este espacio.

 

La posverdad ha reemplazado los hechos por las emociones. La concepción que pueden albergar políticos como Madame Marine, Nigel Farage, Donald Trump o Álvaro Uribe sobre la democracia van estrictamente ligados al uso que pueden hacer de un aparato electoral por medio de una vía en la que el fin justifica los medios a cabalidad.

 

La estigmatización y tiranización del opositor son elementos dañinos para la estabilidad de una democracia que se sostiene originalmente por medio de la cabida que la multiplicidad de todas las voces e ideas puedan albergar dentro de un sistema.

 

La Unión Europea por ende, si quiere sobrevivir debe aprender a ser más flexible y no amenazar con la salida del mercado único a quien no quiera aceptar términos tan cuestionables y soberanos como la apertura de fronteras.

 

Finalmente, de llegar Le Pen o Macron al poder, su éxito dependería de cómo pueden llegar a conformarse tanto la cámara alta como la baja en las elecciones legislativas de junio. Una alianza con los republicanos sería el éxito para Macron.

 

Por el contra, una mayoría opositora sería el fin de algunos de los mayores sueños de Le Pen, entre ellos, la salida del euro.

 

Por lo tanto la realidad marca un record en la tasa de desempleo, un Estado de emergencia que no va de la mano con los valores republicanos y la sensación de que en cualquier momento en cualquier punto del territorio, un ciudadano puede ser víctima de un atentado. Una cosa es que unos se monten sobre el miedo para obtener réditos electorales y otros busquen generar las condiciones para gestionarlo e irlo diluyendo desde el restablecimiento del orden social.

 

Se vienen dos semanas de infarto.

 


Sobre Jean Pierre Mandonnet

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*