El verdadero poder de los Estados Unidos de América

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Por Beto Rosero

Es y siempre ha sido el espectáculo, engrandecer las cosas a través de las industrias culturales y el entretenimiento; los medios de comunicación: Hollywood, la televisión, radio, prensa, literatura, música, internet, etc. Cabe resaltar que para mí el cine, la literatura y la música más que entretenimiento son expresiones artísticas. Alguna vez escuché que el buen arte recrea y no entretiene, porque la recreación nos lleva a re-crearnos, volver a nacer, en pocas palabras ser otro después de esa experiencia. ¿Cuántas películas o cuántos libros no nos han convertido en mejores personas, o nos han hecho reflexionar sobre ciertos temas? Es decir, nos re-crearon. Si nos hubieran entretenido simplemente nos hubieran hecho pasar un tiempo de ocio. Nada más.

La mayoría de las personas no sabe el poder que tiene la cultura, sobre todo en las masas, pero antes de hablar de cultura, poder y de EE.UU. primero creo pertinente intentar explicar estos conceptos. Cultura, que viene del latín cultus, significa algo así cómo cultivo de la tierra, o sea que la cultura podría ser todo lo que le sucede y le ha sucedido naturalmente a un ser humano en un espacio de tierra.  No es lo mismo vivir y nacer en un clima frío que nacer en un clima caliente. Detalles como este interfieren en nuestra forma de caminar, de respirar, de hablar y de ser lo que somos. Todo esto afecta cualquier cosa que hagamos y que finalmente denominemos cultura. Por eso la música del Caribe es distinta a la andina, ninguna es mejor que otra, simplemente son distintas culturalmente. Un profesor de psicología me dijo una vez que el mundo era un concepto que se partía en dos: natural y cultural; el mundo natural es todo lo que existe y el cultural es el que solamente existe en el ser humano. Sin embargo, nuestra mente es tan poderosa que muchas veces creemos que nuestro mundo cultural es el mundo natural. Y el poder, ¿para qué sirve? Pues para poder, o sea para hacer lo que se quiera. EE.UU. conoce ambos significados y eso le convirtió en la nación más poderosa del siglo XX a través del fenómeno que se conoce como Americanization.

Batalla de Iwo Jims. Foto: Joe Rosenthal. Tomada de USA Today (usatoday.com).

Americanization o americanización es la imposición y luego asimilación de la cultura americana o, más bien, estadounidense en todo el mundo. Quizás EE.UU. descubrió el poder de la propaganda con la Alemania Nazi. Los medios de comunicación alemanes engrandecieron el discurso de Adolf Hitler llevándolo al poder y fortaleciéndolo hasta crear una nación convencida de que era la más poderosa del planeta. Y quizás lo era, Alemania perdió la segunda guerra mundial porque se unieron las cuatro potencias más grandes para poder derrotarla: EE.UU. China, Unión Soviética y el Reino Unido. A diferencia de las otras tres naciones, EE.UU. estaba al otro lado del Océano Atlántico, lejos de la guerra. Eso lo llevó a ser un país poco afectado por la Segunda Guerra Mundial, pero luego del conflicto se necesitaba reconstruir Europa y esto costaba mucho dinero. Como EE.UU. era un país poco afectado, tenía el soporte económico para ayudar al viejo continente. Así se creó el Plan Marshall en el que Europa se reconstruyó con ayuda de los norteamericanos, a cambio de que se siguiera su modelo social, político, económico y cultural. Y Así fue, Europa se reconstruyó y Latinoamérica y el mundo occidental comenzó a seguir el modelo de desarrollo americano.

Tomada de Urbanone.com

En ese momento EE.UU. contaba con la fuerza política y económica para ser una superpotencia, pero faltaba lo más importante, expandir su cultura por el mundo, que todos los seres humanos pensáramos, habláramos y actuáramos como norteamericanos. Los medios de comunicación comenzaron a hacer su tarea. A principios del siglo XX los más importantes eran la prensa, el cine y la radio. La expansión y el crecimiento de los estudios de Hollywood, y la prensa y radio estadounidense comenzaron a moverse por el mundo. Después apareció la televisión hasta que finalmente apareció el internet. Actualmente, las grandes compañías de cine, radio, tv y tecnología están ubicadas en EE.UU. y casi todas esas empresas tienen poder en el mundo entero. La industria de Hollywood domina la taquilla mundial. Según IMDB (Internet Movie Database), las cincuenta películas más taquilleras de la historia fueron producidas por los estudios. Es casi imposible vencer en la taquilla una película de Hollywood. Me atrevo a afirmar que para el caso de Colombia, la mayoría de los espectadores prefiere ver y leer los subtítulos de esas películas que ver y escuchar las nuestras.

Todos fuimos criados desde niños con esa cultura. Muchos quisieron ser astronautas por las películas sobre la NASA que hicieron los estudios. La CIA y el FBI se vendieron como las grandes compañías de inteligencia en muchas películas, series de televisión y libros. Una de mis series favoritas, The X files, trata sobre dos agentes del FBI. De hecho, existe un libro escrito por Tom Secker y Matthew Alford llamado National Security Cinema que revela el control del gobierno de Estados Unidos en Hollywood. El libro dice que el gobierno censura, manipula y produce los guiones a partir de los objetivos de la Estrategia de Seguridad y Defensa del país. Quizás el libro nos informa sobre una conspiración real o de pronto solamente es marketing, todo es posible, tal cual como la película Wag the Dog (cortina de humo) de 1997 protagonizada por Robert De Niro y Dustin Hoffman, donde el gobierno se inventa una guerra con fines políticos. Pero no solo sucede con las agencias, todos tuvimos un superhéroe favorito en la niñez y casi todos los superhéroes son norteamericanos. Recuerdo que cuando niño si veía una película de dinosaurios en seguida iba a jugar con mis dinosaurios, si veía una película del espacio jugaba con mis naves, lo mismo ocurría si era una película de indios y vaqueros o cualquiera de Disney. Así fue mi niñez, fui criado con esa cultura aunque haya nacido en otra tierra, una a más de 3.000 km de distancia de EE.UU.

Medios como la literatura y la música también han tenido efecto en todos nosotros. Todos se encargaron de engrandecer a los autores norteamericanos. Esto no quiere decir que sean malos, me gustan muchas películas y artistas estadounidenses, solo que se han autodenominado lo mejor y todos nosotros hemos ayudado a ello. Entre mis artistas favoritos de la niñez siempre había un estadounidense. Conozco muchas de sus bandas y hasta la historia de varias, pero solo hace unos años fue que conocí a Génesis de Colombia, una de las primeras bandas de rock de mi país, que mezclaba el folclor colombiano con el rock. Increíblemente conocemos más sus artistas y su historia que la nuestra. Y ni hablar de los géneros musicales nacionales, muchos los consideran música popular y los menosprecian, cuando la cultura popular es lo que fortalece un país. No hay que olvidar que el jazz, el rock y el blues fueron en algún momento música del pueblo estadounidense.

A pesar de eso creo que, de todos los medios, la TV y el internet han sido de los más dañinos. La mayoría de las cadenas estadounidenses se encuentran en el mundo entero. CNN y HBO emiten señal en todos los continentes. Los Simpson, una serie animada que retrata a una familia americana de clase media es una de las series de televisión más populares de la historia según el medio de entretenimiento The Richest. Un ejemplo perfecto y reciente es el eclipse de sol que ocurrió el pasado 21 de agosto. Los eclipses ocurren cada 18 meses, pero este eclipse era especial, iba a recorrer todo EE.UU. de costa a costa. ¿Qué hicieron los medios? Lo llamaron el eclipse del milenio, era el eclipse más importante del siglo porque iba a atravesar a los Estados Unidos de América. Seguramente fue el eclipse más visto en televisión, más grabado, y más compartido en las redes sociales. Incluso el presidente Donald Trump fue noticia internacional por mirar durante unos segundos el fenómeno natural desde la casa blanca. Todo un espectáculo, y Trump es un maestro del entretenimiento.

Luego aparece el internet, el medio de comunicación del siglo XXI, cuyo origen y desarrollo informático está en el idioma inglés, el principal y nativo de EE.UU. (aunque hay que mencionar que también se debe a que el creador de la WWW World Wide Web fue un británico). Microsoft, Apple, Google, Amazon, Facebook, Twitter e Instagram fueron creadas en Norteamérica y son herramientas que utilizamos en nuestra vida diaria. Los Estados Unidos colonizaron el mundo con su cultura. Nos dijeron qué ver, qué escuchar, qué hacer y hasta qué comer: McDonald’s y Coca Cola son un ejemplo de multinacionales poderosas. Donald Trump ya nos lo ha advertido varias veces con su frase “Made in America is the best” (Si es hecho en América -EE.UU.- es lo mejor).

Tomada de Pinterest

La americanización es un hecho. Casi todos los que nacimos en el occidente la hemos vivido. Nací en los años 90, y recuerdo que las primeras películas que vi en mi vida fueron Jurassic Park y Mortal Kombat. Viví mi adolescencia en los 2000 y he comenzado a vivir mi adultez en la segunda década del siglo XXI; mi infancia estuvo rodeada de libros, música, cine y televisión norteamericana, y mi vida adulta ha estado acompañada de las redes sociales hechas en EE.UU. Era la manera de enterarme de lo que sucedía en el mundo, tal cual como lo era en su momento los textos y las fotografías de la revista TIME/LIFE. Me di cuenta de que conocía más la historia de los Estados Unidos que la de Colombia. Se perfectamente quien es George Washington, Abraham Lincoln, John F. Kennedy y conozco casi todas las guerras en las que ha estado EE.UU. La guerra de Vietnam fue retratada muy bien en la película Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, y es una de mis películas favoritas. Era poco lo que sabía sobre las guerras o los expresidentes de mi país. Era “más cool” la historia de los Estados Unidos, la guerra la volvían un juego o una película, como en 1989 cuando invadieron Panamá y torturaron a Noriega con música de Guns N’ Roses. Quizás si Colombia hubiera tenido una consciencia mayor de la cultura e identidad, no hubiera vivido tanto la influencia norteamericana por encima de la propia y posiblemente nuestra economía fuera más sostenible. Quizás no hubiera tanto emigrante siguiendo el “american dream”. Aquí las cosas no fueron tan diferentes, solo que nos lo han dicho y enseñado de forma distinta. Acá las guerras son con vallenato y música andina, no con rock. Acá la historia no es “cool” sino que es aburrida. Poca gente en Colombia quiere conocer su historia y mucho menos su cultura. Muchos prefieren la estadounidense, en especial los citadinos, sin tener conciencia de lo que eso implica en nuestras vidas. Alejarnos de lo que somos.

Creo que las industrias culturales y los medios de comunicación son el verdadero poder de un país. EE.UU. lo sabe muy bien. Ni siquiera la pintura se salva, recuerdo un artículo que leí en la BBC que se llama Was modern art a weapon of the CIA? (¿Fue el arte moderno un arma de la CIA?) escrito por Alastair Sooke. El texto básicamente decía cómo el expresionismo abstracto que surgió en Estados Unidos entre los años 40 y los 50 era una propaganda del gobierno para demostrar después de la Segunda Guerra Mundial que el arte y la cultura estadounidense era libre y rebelde a diferencia del realismo socialista. Jackson Pollock y todos los artistas del movimiento hicieron parte de eso sin tener consciencia.

En Colombia los grandes medios de comunicación son de tres personas: Alejandro Santo Domingo, Luis Carlos Sarmiento y Carlos Ardila Lülle. Posiblemente nunca sabremos los negocios internos que mantienen los empresarios de los medios con la política colombiana. Solo podemos imaginar que las cosas suceden como lo muestra la película Network (1976) o la serie de televisión House Of Cards. Lo mejor es recurrir a la lectura para comenzar a pensar de manera crítica. Esperar que los políticos y los empresarios entiendan el poder la cultura, y nos eduquen para así tener un país con una identidad fuerte es casi una utopía. Colombia es un país multicultural, y esto en vez de ser una debilidad debería ser una fortaleza. Todos deberíamos defender y valorar lo nuestro. No solo la selección Colombia debería unirnos, también nuestro idioma y sus distintos acentos, nuestra música: tanto andina, como caribe, y todo lo característico de cada región. Debemos encaminarnos como un país que se enorgullezca y conozca su cultura e historia. Que lea.

Recuerdo también que hace unos años leí un ensayo de 1941 de Henry Luce, magnate de los medios de comunicación, en el que narró cómo sería EE.UU. durante el siglo XX “The American Century” (El siglo Americano). Luce manifestó cómo todo el planeta se iba a americanizar a través de la cultura. Hoy, en pleno siglo XXI algunos autores como Xulio Ríos creen que el imperio americano caerá y será el inicio de otra superpotencia como ha ocurrido a lo largo de la historia, quizás China. Otros como Moisés Naím creen que el poder de las superpotencias no existirá más y que tanto EE.UU. como China deberán compartir su poder con el resto de potencias. La verdad es que nadie lo sabe a ciencia cierta. Por ahora seguiremos siendo influenciados culturalmente por “AMERICA” hasta que alguien haga algo al respecto. Ya lo había pronosticado antes el novelista de la generación beat Henry Miller “The whole fucking world is going 100% American. It’s a disease” (Todo el maldito mundo va a ser 100% estadounidense. Es una enfermedad”. Quizás la americanización, al igual que la globalización,  es un mal necesario. Al final todos somos americanos.

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2 Replies to “El verdadero poder de los Estados Unidos de América”

  1. Muy buena reflexión, sin embargo no creo que un medio sea peor que otro, lo que sucede es que las personas no les hemos dado el trato correcto, ni les hemos puesto a nuestro servicio de forma positiva.

  2. Muy buen artículo, que deja mucho para pensar.

    Yo añadiré que a través de la cultura, el poder blandido y la globalización son las dos llaves secretas de la dominación de un país sobre los demás. Utilizadas como lo hace EEUU, formatan, o mejor dicho, condicionan a la gente a ver los EEUU como un tremendo país o una tierra bendecida. Los EEUU lograron construirse una imagen de marca estampillada “América”. O sea, han logrado anihilar en su sombra, la representación de las otras identidades culturales en el continente americano en el inconsciente general de una parte de los que viven fuera de este continente.

    Cual es el punto común entre el cine, la música, la pintura, la literatura, la comida, incluso la moda y lo mencionado anteriormente en el artículo ? Pues, es el entretenimiento, todos son modos de escaparse de la realidad, hacen soñar a la gente, hasta hace que desee identificarse a esa cultura, basandose sobre lo poco, y cuantas veces repetido, que ve a través de los medios más populares como la televisión, las pelis (a menudo comerciales) de Hollywood o los clip y letras de ciertos cantantes… Así asimilamos EEUU de manera casi inconsciente (por lo menos al principio) a algo positivo: o sea que EEUU se convirtio en el nuevo Dr. Pavlov y el resto del mundo, pues, en su perrito. Cómo quieres ver los defectos y las debilidades de algo que siempre has asimilado a cosas atractivas, ideales, grandiosas ?

    Usar la cultura es una manera mucho más cómoda y rentable para una superpotencia usar el poder blandido para conquistar a otras naciones que el uso del poder duro, o sea, la política militar y exterior de EEUU, también conocido como “policía del mundo” (y por mi parte, yo no estoy tan segura que sea un “good cop”). Es preferible convertirse en un modelo atractivo a seguir, que las demás naciones quieran emular. Es muy facil hacer que el mundo gire a tu alrededor y se mueva en tu dirección, cuando ya admira tus ideales y quiere ser como tú. Aquí citaré a Joseph Nye, moderando sus palabras a través de dos parentesís : “la seducción es siempre más efectiva que la coerción, y muchos valores como la democracia, los derechos humanos (la famosa y tan ironica tierra de los liberados) y las oportunidades individuales (o cómo el gobierno estadounidense “ayuda” su pueblo e inmigrantes a acceder a la educación, al mundo laboral o siquiera a un minimo de seguridad social y de la nacionalidad, ni hablar) son profundamente seductores”.

    Y esto prosigue con la anihilación de las otras identidades del continente americano en el inconsciente general de muchos que viven fuera del continente: por qué otra razón sería entonces algo todavía muy comun llamar “América” a los EEUU ?? Gracias a la combinación del uso del poder blandido y de su politica extorior, los EEUU lograron eclipsar la presencia de los demás paises de América, a la excepción de los más populares, como Canada, Mexico o Brasil.

    Sin embargo, creo que los EEUU están cayendo cada vez un poco más de su pedestar, entrenando en su caída parte de su poder blandido. Aquí les dejo un pedazo del “Prefacio y capítulo 5 del Poder
    blando y la Política exterior americana” (2010), de Joseph Nye, que ilustra perfectamente mi punto :

    ”Las visiones absurdas se alimentan unas a otras, y la paranoia puede ser contagiosa. Las actitudes americanas hacia los extranjeros se endurecen, y empezamos a creer que el resto del mundo nos odia de verdad. Algunos americanos empiezan a albergar resentimientos, a desconfiar de todos los musulmanes, a boicotear los vinos franceses, a cambiarle el nombre a las french fries, y a extender y creer falsos rumores. A su vez, los extranjeros ven a los estadounidenses como desinformados e insensibles a los intereses de cualquiera salvo a los suyos propios. Ven nuestros medios como envueltos en la bandera americana. A su vez, algunos americanos sucumben a tendencias residuales del aislacionismo, y dicen que si otros deciden vernos de esa forma, “al infierno con ellos”. Si los extranjeros van a comportarse así, a quién le importa si somos populares o no. Pero en la medida en que los americanos permitimos nuestro aislamiento, envalentonamos a nuestros enemigos como Al Qaeda. Semejantes reacciones destruyen nuestro poder blando y son autodestructivos en relación a los objetivos que perseguimos. Algunas políticas domésticas como la pena capital y la ausencia de control de las armas, reducen el atractivo de Estados Unidos en otros países, pero también son el resultado de valores distintos que pueden persistir por un tiempo. Otras políticas, como el rechazo a reducir la producción de vehículos emisores de gas, dañan la reputación americana porque parecen ser autoindulgentes y muestran la falta de voluntad a la hora de considerar los efectos que producimos sobre el cambio climático global y sobre otros países. De forma similar, los subsidios a la agricultura doméstica, estructurados para proteger a granjeros ricos, mientras preconizamos las virtudes del libre mercado a los países pobres, es percibida como hipócrita a ojos de los demás.”

    También, me gusta creer que una cultura “mundial” se está formando, aunque más lentamente, a través de los intercambios estudiantiles, del ideal de vida de nuestra generación, aquella aspira a viajar lo más possible, a descubrir el mundo, compartir y recibir enseñanzas de diferentes pueblos que el suyo.
    La emergencia de convenios culturales entre dos paises facilitan el descubrimiento y despiertan el interés de la gente para otros paises de América, esto está ocurriendo ahora mismo en el marco del año Colombia-Francia, que encuentra bastante éxito aquí :)) .

    Nosotros también como pueblos hacemos nuestro poder blandido. Somos una generación más independiente, en muchos sentidos, y tenemos una “arma” muy eficiente porque llamativa : la novedad. La distinción, la inovación, la curiosidad… Podemos creer esa “nueva ola” de poder blandido, más aún en los paises de América latina, que tienen tanto potencial…

    Y lo dejaré aquí porque ya me dejé llevar mucho haha. Gracias por tu artículo Beto, ojalá todos podamos debatir sobre él!

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